jueves, 27 de enero de 2011

Redeo

Tedio.
Fastidio.
Harto de tanto sabio
que tanto sabe de nada,
levo anclas,
cruzo el piélago de las Letras.
Vuelvo a casa,
mi Ítaca abandonada.
Circes y Calipsos
corren y no me alcanzan.
Vuelvo a casa,
al remanso tranquilo
del arroyo silente que espera
indiferente a mi ausencia.
Vuelvo a casa,
a mis guías, mis maestros, mis sueños.
Vuelvo a casa.
Horacio allí me espera.