lunes, 25 de enero de 2016

Catulo LXXXV

Flotando dubitante
en tu horizonte
     de sucesos,
ni en tu singularidad
     me adentro,
     ni me escapo
de tu campo de gravedad.

Y preguntas con dulce espín
     por qué motivo
     no me decido...
Bien quisiera saberlo,
pero noto tan solo
el suave desgarro
     de una fuerza que me arrastra
     y otra fuerza que me aparta.