jueves, 5 de mayo de 2016

Al David de Miguel Ángel

Sin cincel
   nunca habría podido la piedra
   volverse David.
Sin martillo
   nunca habría podido el cincel
   librar a David de su cárcel de mármol.
Sin la ciencia
   nunca habría podido el Divino
   hallar la belleza del cuerpo perfecto.
Nace la estatua
del hombre que sabe
   buscar lo escondido
usando la fuerza
   del puro intelecto
volcado en el uso
   preciso y concreto
   de ciencia, cincel y martillo.